martes, 23 de noviembre de 2010

tecnicas de intervencion. ( Maria Jesus Henriquez.)


❖ PROCESO DE MOLDEAMIENTO: El moldeamiento consiste en el reforzamiento sistemático de las aproximaciones sucesivas a la conducta terminal y la extinción de las aproximaciones anteriores. Puesto que la conducta tiene una nula probabilidad de aparición, no es posible incrementar su frecuencia simplemente esperando a que suceda; el terapeuta ha de ir reforzando una respuesta que se da con frecuencia mayor a cero y que se parece, al menos vagamente, a la respuesta final deseada. Cuando esta respuesta inicial se da con una alta frecuencia, el terapeuta deja de reforzarla y comienza a reforzar una conducta más cercana a la final deseada. De este modo, la respuesta final se configura paulatinamente mediante el refuerzo de aproximaciones sucesivas. Existen 4 aspectos o dimensiones de la conducta que pueden moldearse:

topografía,

cantidad,

latencia e intensidad.

La topografía hace referencia a la configuración espacial o a la forma de una respuesta en particular (o sea, los movimientos específicos empleados),

la cantidad de una conducta particular, se refiere tanto a su frecuencia como a su duración, la latencia hace referencia al tiempo que transcurre entre la aparición de un estímulo y el inicio de una respuesta, y la intensidad se refiere literalmente al efecto físico que la respuesta produce en el entorno.Pasos para la aplicación de un programa de moldeamiento Especificar la conducta final deseadaEscoger una conducta específicaDescribirla topográficamente y especificar cantidad, latencia e intensidad (según sea necesario)Debe ser relevante para los intereses del cliente y no exceder las posibilidades de ayuda del terapeutaReconocible y valida socialmente; Seleccionar los reforzadoresIdentificar los posibles reforzadores (a través de cuestionarios, entrevista, observación,…)Se aplican en función del programe de refuerzo que se establezca (refuerzo continuo, de intervalo, de razón )Dividir la conducta en pasos sucesivosSe debe tener en cuenta el repertorio disponible del sujeto y el potencial de aprendizaje (“desarrollo próximo”)Se empieza con una conducta que el sujeto tenga en una proporción de ocurrencia mayor a cero en su repertorio, y que se parezca, aunque sea poco, a la conducta terminal.


❖ ENTRENAMIENTO DE ASERTIVIDAD Hay quien considera que asertividad y habilidades sociales son términos sinónimos. Sin embargo, vamos a considerar que la asertividad es solo una parte de las habilidades sociales, aquella que reúne las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido. Hay muchas técnicas para ser asertivos. Una de las técnicas que mejor funcionan es desarmar antes al otro con un cumplido o un reconocimiento de su labor, de su persona o de su tarea, para después pasar a expresar lo que necesitamos. Ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no. Todos tenemos también derecho a equivocarnos. ¿Para qué un entrenamiento asertivo? Las habilidades sociales y más concretamente la asertividad son habilidades básicas para nuestro desenvolvimiento en la vida diaria. Las personas tenemos intereses y formas de ver el mundo distinto, por lo cual el conflicto interpersonal está a la orden del día. Cuando estas habilidades no están lo suficientemente desarrolladas o se emplean de forma equivocada surge la frustración y la insatisfacción. Con respecto a la salud mental es una técnica que se ha demostrado efectiva en el tratamiento de la depresión, ansiedad y estrés provocados por las relaciones interpersonales. Nos ayuda a respetar a los demás, y por ende a nosotros mismos. Hay varios métodos de Entrenamiento Asertivo, a continuación le mostramos un procedimiento estructurado en 6 etapas:

1º Identificar los estílos básicos de la conducta interpersonal: Estilo agresivo, pasivo y agresivo. La función de esta etapa es distinguir entre cada uno de los estilos, reconociendo la mejor forma de actuar de acorde con el estilo asertivo. Nos ayudará también a reconocer nuestros errores en este ámbito.

2º Identificar las situaciones en las cuales queremos ser más asertivos. Se trata de identificar en qué situaciones fallamos, y cómo deberíamos actuar en un futuro. Se analiza el grado en que nuestra respuesta a las situaciones problemáticas puede hacer que el resultado sea positivo o negativo.

3º Describir las situaciones problemáticas. Se trata de analizar las situaciones en términos de quién, cuando, qué y cómo interviene en esa escena, identificando nuestros pensamientos negativos y el objetivo que queremos conseguir.

4º Escribir un guión para el cambio de nuestra conducta. Es un plan escrito para afrontar la conducta de forma asertiva. Aquí se intenta poner por escrito las situaciones problema y clarificar lo que queremos conseguir. El entrenador moldea junto al paciente el guión para que este sea expresado de forma específica.

5º Desarrollo de lenguaje corporal adecuado. Se dan una serie de pautas de comportamiento en cuanto a lenguaje no verbal (la mirada, el tono de voz, la postura, etc.), y se dan las oportunas indicaciones para que la persona ensaye ante un espejo.

6º Aprender a identificar y evitar las manipulaciones de los demás. Las demás personas utilizan estratagemas para manipularle, haciéndole sentir culpable, evadiéndose de la conversación o victimizándose. Se dan una serie de técnicas para resistirnos al influjo de los demás


❖ ENTRENAMIENTO EN HABILIDADES SOCIALES Analizar la separata acerca de la técnica del role playing. Luego en función de las habilidades sociales que se pretende entrenar, diseñar por lo menos Análisis de la técnica de Role Playing Es una técnica que permite trabajar la empatía y la comprensión con los demás; con la práctica continua los alumnos podrán reconocer sus sentimientos, actitudes, valores y qué caracteriza en algunos casos su conducta. Asimismo permite aceptar a los demás, resolviendo conflictos y asumiendo con responsabilidad la toma de decisiones. Se usa el diálogo y es una puesta en común improvisado, donde se enfatiza sobre un conflicto con trascendencia moral.

Consta de cuatro fases:

1).- Motivación.- Es guiada por el profesor que promueve un clima de confianza con la clase y presenta conflictos para que se tomen en cuenta, como u n tema de interés.

2).- Preparación para la dramatización.- El docente da a conocer los datos necesarios para la representación, indicando cual es el conflicto, que personajes intervienen y qué situación se va a dramatizar.

3).- Dramatización.- Los alumnos asumen el rol protagónico y se esfuerzan por preparar el argumento pertinente, tratando de encontrar un diálogo que evidencia el conflicto que presenta a sus compañeros de aula.

4).- Debate.- Se analiza y valora los diferentes momentos de la situación planteada y se hacen las preguntas sobre el problema dramatizando en algunos casos se puede solicitar que los alumnos que han representado el conflicto den sus opiniones y como se han sentido al asumir el rol que les ha tocado interpretar.

El papel del profesor es de moderador, guiando el debate hacia la consecución de nuevas soluciones y alternativas para solucionar el conflicto planteado, se debe explorar al máximo para poder establecer conclusiones y medir las consecuencias de las decisiones tomadas.


❖ TÉCNICAS DE AUTOCONTROL Es la habilidad susceptible de aprendizaje, que engloba cualquier conducta controlada exclusivamente por variables autogeneradas (físicas, sociales o cognitivas), que trate de alterar la probabilidad de ocurrencia de otra conducta, cuyas consecuencias, podrían resultar aversivas para el individuo.

TÉCNICAS DE AUTOCONTROL

1. Técnicas de control estimular: Se planifica el contexto estimular en el que tiene lugar la respuestas controlada de manera que su probabilidad sea alterada. La intervención se realiza antes de que la conducta tenga lugar, manipulando los estímulos discriminativos que la controlan.

2. Técnicas de programación conductual: La intervención se realiza a posteriori, manipulando las consecuencias de la respuesta una vez que ésta ha tenido lugar.

Pero, es necesario motivar al sujeto para el cambio, haciéndolo parecer como positivo y accesible a sus posibilidades, mediante la estructuración del proceso de entrenamiento y la clarificación de las metas. Técnicas encaminadas a conseguir éstos objetivos:


1. Autoobservación: Es imprescindible que el sujeto aprenda a detectar su conducta problemática antes de intentar modificarla. La primera tarea del terapeuta será hacer ver al cliente la importancia de tener un registro preciso acerca de sus conductas problema y enseñarle a operativizarlas (expresiones claras y concretas, susceptibles de observación y cuantificación). Los métodos usados en la autoobservación, varían en función de las características de la respuesta en la que estemos interesados y de la naturaleza de la misma.

La autoobservación está sujeta a un proceso de aprendizaje, por tanto, progresará cualitativa y cuantitativamente al os larga de la aplicación del programa de autocontrol.

La autoobservación proporciona feedback inmediato.

Por tanto, la autoobservación tiene un doble objetivo:

•Motivar al cliente, al implicarle activamente en el programa y percibir los efectos positivos que la técnica tiene sobre su conducta.

•Posibilitar que el sujeto aprenda a detectar qué condiciones propician su conducta problema.


2. Contratos conductuales: Sirven para formalizar el programa de intervención de manera que el sujeto sepa qué hacer en cada momento y qué contingencias ha de administrarse.


3. Programación de tareas intersesiones:

La finalidad:

•Fomentar la participación del individuo, haciendo que se integre de manera activa en el programa de cambio.

•Ofrecer al sujeto la posibilidad de ensayar todo lo aprendido con el terapeuta, y darse cuenta de las dificultades que encuentra en su puesta en marcha, para su posterior discusión en la consulta.

Estas tareas son también una manera de obtener información acerca de las posibles áreas conflictivas en la vida del sujeto.

La asignación de tareas, en los programas de autocontrol, alcanza un papel central, por hacer que el cliente asuma su responsabilidad en el cambio.

Los ejercicios asignados deben estar adaptados a las posibilidades del individuo (al principio deben ser sencillos, permitiendo un logro rápido de objetivos).

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